Como facultad humana, la inteligencia es la capacidad de conocer, analizar y entender los datos de nuestro entorno para convertirlos en la información que nos permita saber qué decisiones tomar, a fin de emprender la acción en cualquier área de nuestra vida: personal, familiar, laboral y, desde luego, empresarial.
En el ámbito empresarial, tradicionalmente las organizaciones se han limitado a la mera operación de negocios o business operation. Estas empresas tan sólo almacenan los datos que generan a diario, sin ir más allá de conjuntarlos para convertirlos en información, pero sin analizar ésta para transformarla a su vez en conocimiento útil para la toma de decisiones. Los inconvenientes de tan pobre gestión de datos son, entre otros:
- Carencia de integración de grandes volúmenes de datos y, por tanto, falta de información completa, precisa, fidedigna y provechosa para tomar decisiones y elaborar estrategias eficaces.
- Escasa capacidad de respuesta rápida ante el requerimiento de información puntual.
- Inexistencia de información histórica sistematizada, para fines de evaluación y predicción.
- Incapacidad de generar informes en tiempo y forma a partir de una pobre manejo de datos o información.